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Tenis Deportes Calzados

7 consejos para que tu raqueta de tenis dure más tiempo

Staff de Diseño |

Una raqueta de tenis bien cuidada puede durar años manteniendo su rendimiento óptimo, mientras que el descuido puede arruinarla en meses. El mantenimiento adecuado incluye proteger el encordado de la humedad, cambiar el grip regularmente, limpiar después de cada uso, almacenar correctamente y usar fundas protectoras durante el transporte. La regla clave: cambiá el encordado tantas veces al año como jugás por semana, y mantené rutinas simples de limpieza que preservan tanto tu inversión como tu rendimiento en cancha.

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¿Sabés cuánto puede durar una raqueta de tenis bien cuidada?

Te sorprendería. Mi hermano tiene una que le regalaron hace cuatro años y todavía juega con ella como el primer día. El secreto está en tratarla bien, con cariño y constancia.

Una raqueta bien mantenida no solo te ahorra plata a largo plazo, también te da golpes más consistentes y te ayuda a prevenir esas molestas lesiones en el codo o la muñeca que aparecen cuando el equipamiento está en mal estado.

Estos son los 7 consejos que realmente marcan la diferencia para cuidar tu raqueta:

  • Proteger el encordado de la tensión y la humedad.

  • Mantener el grip limpio y cambiarlo cuando toca.

  • Guardarla bien para que no se deforme.

  • Revisar el marco si se te cayó o le pegaste a algo.

  • Cambiar el encordado según cuánto jugás.

  • Usar fundas protectoras cuando la llevás a todos lados.

  • Limpiarla después de cada partido largo

Porque descuidar tu raqueta no es solo tirar plata: es arriesgarte a perder potencia, control y hasta terminar con dolor en el brazo por vibraciones que no deberían estar ahí. Vamos a ver exactamente cómo cuidar cada parte para que tu raqueta te dure lo máximo posible.

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¿Por qué el encordado requiere el cuidado más meticuloso?

El encordado es el corazón de tu raqueta. Es lo que más sufre en cada partido y lo que más rápido se desgasta. Cada golpe genera fricción entre las cuerdas, y eso va comprometiendo poco a poco la tensión, el control y la potencia.

Acá va algo que me sorprendió cuando me lo contaron: una raqueta recién encordada pierde casi el 10% de tensión en las primeras 24 horas, ¡incluso si no la usás! Y cuando jugás, esa pérdida se acelera muchísimo más.

Los cambios de temperatura son enemigos silenciosos. Dejar tu raqueta en el auto bajo el sol paraguayo puede hacer que la temperatura interna llegue a 60°C. Imaginate lo que eso le hace a las fibras sintéticas: se degradan rapidísimo y la tensión se va al tacho.

La humedad tampoco perdona. Las cuerdas naturales absorben la humedad del ambiente y se vuelven quebradizas. Las sintéticas resisten un poco más, pero con exposición prolongada también se deterioran.

Y acá va un dato que muchos no saben: aflojar la tensión entre partidos no es necesario. De hecho, los fabricantes te dicen que no lo hagas. Tensarlas y destensarlas todo el tiempo daña más las cuerdas que dejarlas con su tensión normal.

La regla que yo sigo (y que me enseñó un amigo que juega en torneos) es súper simple: cambiá el encordado tantas veces al año como jugás por semana. Si jugás tres veces por semana, necesitás reencardar tres veces al año. Así de fácil.

Y esto nos lleva perfecto al siguiente punto: el grip, otra parte que necesita atención constante.

¿Cómo mantener el grip en condiciones óptimas de agarre?

Un grip gastado es un problema serio. No solo perdés control de la raqueta, también te podés lesionar porque compensás con más fuerza de la necesaria. El sudor, la tierra y el uso normal lo van degradando más rápido de lo que pensás.

Limpiar el grip después de cada sesión intensa hace la diferencia. Usá un trapito húmedo con un poco de jabón suave, frotá suavemente sin empapar todo, y dejalo secar bien antes de guardar la raqueta.

El overgrip (ese recubrimiento finito que va encima) tenés que cambiarlo cada 3 a 5 sesiones, dependiendo de cuánto transpirás y qué tan intenso jugás. Es económico y mantiene todo fresco.

¿Cómo sabés cuándo cambiar el grip base? Es bastante obvio: si la superficie está lisa sin textura, los bordes se despegan, tiene grietas, o sentís que resbala incluso después de limpiarlo... es hora. No esperes demasiado porque te van a salir ampollas y perdés control.

Un consejo de mi prima que juega al tenis: si el mango te parece muy finito, agregá una capa extra de grip base antes del overgrip. Si te queda muy grueso, podés lijarlo un poquito antes de poner el nuevo.

La forma en que lo instalás importa tanto como el producto. Empezá desde la base del mango, aplicá tensión pareja mientras lo enrollás, sin arrugas ni espacios. Al final, aseguralo con buena cinta adhesiva.

Si tenés grips de cuero natural (los más lindos, en mi opinión), necesitan hidratación cada tanto con productos específicos para que no se agrieten, especialmente en época seca.

Ahora que ya sabés cuidar el grip y el encordado, veamos dónde y cómo guardar tu raqueta para que no se dañe.

¿Cuál es la forma correcta de almacenar tu raqueta?

Guardala mal y podés arruinarle el marco para siempre. Y no estoy exagerando: una deformación permanente cambia todo el balance y la distribución de peso que el fabricante diseñó con tanto cuidado.

Nunca, pero nunca, dejes la raqueta con peso encima. Apoyar cosas sobre el marco, especialmente en puntos específicos, puede generar microfracturas o deformaciones que después alteran completamente el punto dulce de la raqueta.

La temperatura ideal para guardarla está entre 15 y 25°C. Nada de portaequipajes de autos, balcones al sol o depósitos sin ventilación donde en verano hace un calor infernal y en invierno un frío polar.

La humedad también cuenta: lo ideal es entre 40 y 60%. Muy seco y los plásticos se vuelven quebradizos. Muy húmedo y se oxidan los grommets metálicos y se despegan los adhesivos.

Guardala siempre en su funda. Parece obvio, pero te protege de golpes accidentales, rayones y polvo. Las fundas térmicas son todavía mejores porque te dan protección extra contra cambios bruscos de temperatura.

Si la vas a guardar mucho tiempo, mejor en posición vertical. Y si la colgás, hacelo desde el mango, nunca desde el aro que se puede deformar con el peso.

Mantenela lejos de estufas, radiadores o ventanas donde le da el sol directo. El calor excesivo ablanda las resinas del marco compuesto y le cambia las propiedades estructurales.

Cada tanto revisá dónde la guardás. A veces hay filtraciones de humedad o bichos que ni te imaginás y pueden dañar tu equipamiento deportivo.

Y hablando de cuidados, la limpieza regular es fundamental para complementar todo esto.

¿Qué rutina de limpieza maximiza la durabilidad?

La tierra, el sudor y el polvo van degradando todos los componentes de tu raqueta de a poco. Una rutina simple pero constante previene que se deteriore antes de tiempo y mantiene el rendimiento en su punto.

Después de jugar en canchas de polvo de ladrillo (que acá en Paraguay son las más comunes), limpiá el marco con un trapo seco para sacar las partículas abrasivas que pueden rayar el acabado protector. Prestá especial atención a los grommets donde se junta mucha suciedad.

Las cuerdas necesitan cuidado delicado. Pasá un paño apenas húmedo perpendicular a las cuerdas, desde el marco hacia el centro. Nunca uses químicos fuertes que las pueden arruinar.

El marco se beneficia de una limpieza profunda cada mes. Mezclá agua tibia con jabón neutro, aplicá con un paño suave y secá enseguida. Esto mantiene el brillo y evita que se acumule mugre en las grietas.

Los grommets metálicos se pueden oxidar con la humedad. Revisalos cuando limpies y secalos bien si ves que tienen humedad acumulada.

Nunca la metas bajo el agua ni uses mangueras de presión. Si entra agua en el mango, se daña la espuma interna y podés tener hongos después.

La limpieza del grip que ya mencionamos tiene que ser parte de esta rutina general, manteniendo toda la superficie limpia y en condiciones.

Y fundamental: secá todo completamente antes de guardar en la funda. Guardar equipamiento húmedo, por más que sea poquita humedad, hace que aparezca moho y acelera el deterioro de los materiales.

Esta atención regular te va a ayudar a detectar rápido cualquier daño estructural que necesite atención profesional.

¿Cómo identificar y reparar daños en el marco?

Los golpes contra el piso, la red o la cancha pueden comprometer la estructura del marco, incluso cuando no se ve nada raro a simple vista. Detectarlo temprano previene que se rompa todo durante un partido intenso.

Revisá el marco completo buscando grietas finitas que aparecen como líneas en el acabado. Pasá el dedo por la superficie para sentir irregularidades que tal vez no veas claramente.

Para detectar deformaciones, poné la raqueta sobre una mesa. El aro tiene que tocar parejo, sin zonas levantadas. Cualquier desviación significa que está deformada y eso afecta el plano de golpe.

Los grommets rotos o que faltan necesitan reemplazo urgente. Estos protectores evitan que las cuerdas corten el marco. Si jugás con grommets dañados, le podés hacer daño permanente al aro.

Sonidos raros durante los golpes como crujidos o chasquidos pueden indicar que se está despegando algo interno de las capas compuestas, especialmente en raquetas de gama alta.

Las reparaciones caseras casi nunca funcionan bien. Intentar pegar grietas con pegamento común compromete la distribución de tensión del encordado y puede causar problemas más graves.

Los rayones o descascarados superficiales en el acabado son solo estéticos y no afectan cómo juega la raqueta, pero vigilalos porque pueden avanzar hacia el material estructural.

Ante cualquier daño sospechoso, consultá con un encordador profesional. Ellos tienen experiencia identificando si el marco todavía es seguro para jugar o si ya necesitás reemplazarlo.

Y hablando de encordadores profesionales, entender cuándo tu raqueta necesita servicio es el siguiente paso crítico en su mantenimiento.

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Cuidados simples que transforman tu inversión en años de rendimiento

Cuidar bien tu raqueta de tenis no requiere nada complicado ni productos carísimos. Con rutinas básicas de limpieza, guardarla apropiadamente y prestar atención a las señales de desgaste, tu raqueta va a mantener las características de fábrica durante años.

La inversión en mantenimiento preventivo es mínima comparada con lo que cuesta reemplazar una raqueta antes de tiempo. Cambiar el encordado regularmente, limpiarla después de jugar y protegerla cuando la llevás preserva tanto tu rendimiento como tu billetera.

Tu próximo paso es poner estos consejos en práctica hoy mismo: revisá cómo está tu raqueta ahora, hacé un calendario de encordados, invertí en una buena funda si todavía no tenés, y creá una rutina post-partido que incluya limpieza básica.

Descubrí la colección completa de raquetas de tenis y encontrá el equipamiento ideal que, con los cuidados adecuados, te va a acompañar temporada tras temporada.

Respondo las consultas técnicas sobre conservación de raquetas
¿Puedo reencardar mi raqueta yo mismo en casa?

El reencordado necesita una máquina especializada y conocimiento técnico para aplicar tensión uniforme sin dañar el marco. Los intentos caseros generalmente terminan con tensión desigual que arruina el rendimiento. Mi recomendación es que consultes con encordadores profesionales que te garantizan un trabajo de calidad.

¿Es verdad que debo aflojar las cuerdas entre partidos?

Este mito sigue dando vueltas, pero los fabricantes confirman que mantener la tensión constante preserva mejor las cuerdas que estar tensándolas y destensándolas todo el tiempo. Conservá tu encordado tal como está hasta el próximo cambio programado según cuánto jugás.

¿Cuánto tiempo puede guardarse una raqueta sin usar?

Con buen almacenamiento en un ambiente controlado, una raqueta puede preservarse años sin que el marco se deteriore significativamente. El encordado sí pierde tensión de a poco aunque no la uses. Mi consejo es que reencuerdes antes de volver a jugar después de períodos largos sin usar la raqueta.

¿Los grips antimicrobianos realmente funcionan?

Los tratamientos antimicrobianos reducen la proliferación de bacterias que causan olores, pero no eliminan la necesidad de limpieza regular. Son un complemento útil, no un sustituto del mantenimiento higiénico constante del grip.

¿Vale la pena reparar una raqueta antigua o comprar nueva?

Depende del valor sentimental versus el costo de reparación. Los daños estructurales en marcos generalmente cuestan más que comprar raquetas modernas de gama media. Consultá con un profesional para evaluar si la reparación justifica la inversión o si es momento de renovar tu equipamiento.