¿Qué vestido usar según mi cuerpo?
El vestido perfecto para tu cuerpo equilibra proporciones y realza lo que más te gusta: el corte evasé funciona para figuras triángulo creando balance, el vestido tubo es ideal para reloj de arena marcando curvas naturales, el vestido asimétrico estiliza cuerpos rectangulares y óvalo, el corte camisero es versátil para casi todas, y el vestido túnica alarga figuras óvalo o manzana. Identificá tu silueta midiendo hombros, busto, cintura y caderas para saber si sos reloj de arena, triángulo, triángulo invertido, rectangular u óvalo, y elegí cortes que creen la ilusión de equilibrio sin esconder nada.
Acá va la posta: el vestido perfecto para tu cuerpo es el que equilibra tus proporciones y hace brillar lo que más te gusta de vos. Y no, no hay una fórmula mágica que funcione para todas. Pero sí existen cortes pensados específicamente para cada tipo de figura que te van a hacer sentir espectacular.
Los que realmente cambian el juego son:
- Corte evasé - mi favorito para crear balance cuando tenés más cadera
- Vestido tubo - ideal si tu silueta es más recta y buscás marcar
- Vestido asimétrico - genial para estilizar y darle movimiento al look
- Corte camisero - el todoterreno que le queda bien a casi todas
- Vestido túnica - cómodo, elegante y alarga la figura
Te cuento algo: elegir el vestido equivocado puede arruinarte el día entero (me pasó en más de un casamiento), mientras que cuando das con el corte correcto, sentís esa confianza instantánea que se nota apenas entrás a un lugar. Y acá va lo importante: no se trata de esconder nada, sino de mostrar lo mejor que ya tenés.
El primer paso es conocer tu silueta, y créeme que esto cambia todo. Una vez que lo tenés claro, comprar ropa deja de ser un dolor de cabeza y se vuelve mucho más divertido.
La silueta reloj de arena es cuando tus hombros y caderas están equilibrados y tenés la cintura bien marcada. Si este es tu caso, festejá, porque cualquier corte que marque la cintura te va a quedar divino.
La figura triángulo o pera es cuando tus caderas son más anchas que tus hombros. Mi prima tiene este cuerpo y después de años de frustrarse, descubrió que los vestidos que suman volumen arriba y equilibran abajo le cambiaron la vida.
El cuerpo triángulo invertido es justo al revés: hombros más anchos que caderas. Acá necesitás vestidos que suavicen arriba y agreguen algo de volumen en las caderas.
La silueta rectangular es cuando tus medidas son parejitas en hombros, cintura y caderas, sin muchas curvas marcadas. El objetivo es crear la ilusión de curvas con cortes inteligentes.
El cuerpo óvalo o manzana concentra más volumen en la zona del medio, pero generalmente con piernas lindas (¡hay que mostrarlas!). Los mejores vestidos para vos son los que alargan la figura y no marcan tanto el abdomen.
Para saber cuál es tu tipo, agarrá una cinta métrica y medite hombros, busto, cintura y caderas. Comparando estos números vas a tener clarísimo cuál es tu silueta y vas a tomar decisiones mucho más acertadas al comprar.
Si tenés silueta reloj de arena, ganaste la lotería genética en cuanto a versatilidad. Casi todo te queda bien, pero hay cortes que hacen magia con tus curvas naturales.
El vestido tubo es tu mejor amigo. Abraza las curvas de forma elegante sin agregar volumen donde no lo necesitás. Es ese clásico que nunca falla para una salida importante.
Los vestidos con cinturón son lo tuyo, porque marcan justo donde más te favorece. Cualquier cosa que tenga detalle en la cintura - cinturón, costura, fruncido - va a resaltar tus proporciones de manera impecable.
El corte sirena también te queda espectacular. Ese que abraza el cuerpo hasta las rodillas y después se abre sutilmente. Es dramático, elegante y celebra tus curvas sin exagerar nada.
Evitá los cortes muy holgados tipo túnica sin forma, porque esconden lo que tenés de lindo. Tu figura no necesita camuflaje, todo lo contrario.
Los escotes en V o corazón son tus aliados porque mantienen el equilibrio entre busto y caderas, dejando que tu cintura sea la estrella del show.
Las telas con algo de estructura - algodón con elastano, jerseys de calidad - mantienen la forma del vestido mientras se adaptan a tus curvas sin ponerse rígidas.
Con tu tipo de cuerpo, la clave es simple: no compliques. Elegí cortes que celebren lo que ya tenés y listo.
Si tenés figura triángulo, el objetivo es equilibrar esas caderas más anchas con la parte de arriba. Y te aseguro que con los cortes correctos, vas a lograr una armonía increíble.
El corte evasé es PERFECTO para vos. Ajusta arriba y se va abriendo desde la cintura. Mi amiga Sofi tiene este cuerpo y desde que descubrió este corte, es lo único que usa. Crea un balance impecable y te hace sentir divina.
Los escotes llamativos son tus mejores aliados: barco, bandeau, o con detalles en los hombros como volados o mangas estructuradas. Todo lo que llame la atención hacia arriba te va a equilibrar la figura de manera natural.
El vestido asimétrico funciona de maravilla porque las líneas diagonales crean movimiento visual que distrae de las caderas. Especialmente los que tienen un solo hombro o cortes asimétricos en el ruedo.
Los vestidos con corte imperio - esos que marcan justo debajo del busto - son ideales porque marcan tu zona más estrecha y después la tela cae libre sobre las caderas sin ceñir.
Evitá los bolsillos a los costados a la altura de cadera y los estampados concentrados abajo. Estos detalles suman volumen justo donde menos lo necesitás.
Las faldas en A o plisadas se deslizan sobre las caderas sin marcarlas, manteniendo movimiento y feminidad. Mucho más favorecedor que las telas ajustadas.
Los colores oscuros abajo combinados con tonos más claros o estampados arriba funcionan bárbaro para redirigir la mirada hacia la zona superior.
Para el cuerpo triángulo invertido, la estrategia se invierte: necesitás suavizar esos hombros anchos y agregar algo de volumen visual abajo para crear proporciones más equilibradas.
Los vestidos con faldas con vuelo son lo tuyo. Ya sea con vuelo natural, pliegues o capas, estos diseños agregan dimensión en la cadera que naturalmente te falta, y el resultado es súper armonioso.
El corte evasé también te va genial, pero por razones opuestas a la figura pera. Ese volumen que va desde la cintura hacia abajo compensa los hombros más anchos de manera natural.
Los escotes en V profundos alargan visualmente el torso y suavizan el ancho de los hombros. Es un detalle simple pero súper efectivo.
Las mangas simples - como las tres cuartos o largas ajustadas - son mucho más favorecedoras que las mangas con volumen o con hombreras que solo acentúan lo que querés equilibrar.
Los estampados y detalles en la falda funcionan de maravilla. Bolsillos laterales, pliegues, volados o prints llamativos abajo redirigen la atención exactamente donde necesitás crear volumen.
Evitá los escotes palabra de honor o halter que dejan los hombros completamente al descubierto. Tampoco le des con detalles decorativos (volados, encajes, bordados) en la zona de hombros.
Para la silueta rectangular, el desafío es crear la ilusión de curvas donde hay menos definición natural. Pero tranquila, hay varios trucos que funcionan increíble.
El vestido tubo con cinturón marcado es más efectivo de lo que pensarías. Aunque parezca contradictorio, ese cinturón bien ubicado crea la ilusión de cintura donde naturalmente hay menos contraste.
Los vestidos con detalles horizontales a la altura del busto y cadera - como franjas, costuras o cambios de textura - interrumpen esa línea vertical recta y crean la percepción de curvas.
El corte camisero con cinturón funciona bárbaro porque la estructura del vestido más el cinturón crean definición en la cintura. Además, podés ajustar exactamente dónde querés ese punto focal.
Los vestidos con peplum - ese volante en la cintura - son ideales porque agregan dimensión justo donde más lo necesitás, creando caderas más pronunciadas sin verse exagerado.
Las texturas estratégicas como pliegues o drapeados en zonas específicas ayudan a crear volumen donde tu figura naturalmente no lo tiene. Son tus mejores aliados.
El vestido asimétrico es fantástico porque las líneas diagonales rompen la verticalidad de tu figura, creando ilusión de curvas mediante geometría visual.
Evitá los vestidos completamente rectos sin ningún detalle que marque cintura. También las telas muy rígidas que mantienen esa forma tubular sin adaptarse.
Los estampados estratégicos - más oscuros a los costados y más claros en el centro - crean profundidad visual que simula curvas. Es como una ilusión óptica pero en vestido.
Elegir el vestido ideal según tu cuerpo no se trata de esconder nada (para nada). Se trata de realzar lo que ya tenés de lindo mediante cortes inteligentes que equilibren proporciones y te hagan sentir increíblemente segura.
El corte evasé, vestido tubo, vestido asimétrico, corte camisero y vestido túnica son herramientas de estilo que, bien usadas, transforman completamente cómo te ves y te sentís en tu ropa.
Invertir en vestidos que realmente te favorecen no solo mejora tu look; construye esa confianza que se nota apenas entrás a cualquier lugar. Y cuando encontrás el vestido correcto, podés enfocarte en lo importante: disfrutar el momento.
Tu próximo paso es identificar con claridad tu tipo de cuerpo, entender qué cortes lo favorecen, y empezar a armar un guardarropa de vestidos que verdaderamente trabajen para vos.
Descubrí la coleccón completa de vestidos y encontrá esos diseños que van a transformar tu relación con tu imagen personal.
¿Puedo usar vestido tubo si no tengo figura reloj de arena?
¡Sí! Pero necesitás algunos ajustes. En cuerpos rectangulares funciona genial con un cinturón bien marcado; en figuras triángulo podés usarlo con una chaqueta que equilibre los hombros. La clave está en adaptar el styling completo, no quedarte solo con el vestido.
¿El vestido asimétrico favorece a todos los tipos de cuerpo?
El vestido asimétrico es súper versátil porque esas líneas diagonales crean movimiento visual que favorece a casi todas. Funciona especialmente bien en cuerpos rectangulares, triángulo y óvalo. Es uno de esos cortes comodín que vale la pena tener.
¿Cómo sé si un vestido me queda bien sin probármelo?
Conocé tus medidas exactas (busto, cintura, cadera) y comparalas con las tablas de talles. Fijate en la ubicación de costuras, largos y proporciones del vestido en relación a tu altura y tipo de cuerpo. Con práctica, vas a poder predecir bastante bien cómo te va a quedar.
